Mi parto fue por cesárea y no hubo mayor complicación aunque tuvieron que ponerme anestesia general porque la local no surtió efecto en mi cuerpo. La cirugía duro aproximadamente media hora y desafortunadamente no pude experimentar de manera consciente el nacimiento de mi bebe. Solo recuerdo despertar en una sala de recuperación muy drogada (jajaja), me dijeron que todo había salido muy bien y que mi pequeño estaba súper sano.
Después me llevaron a la habitación y tuve un desfile de visitas que hasta ahora no recuerdo bien por que estaba muy muy muy drogada aún, mi pareja estuvo ahí en todo momento, pero aunque yo moría por conocer a aquel pequeño que había vivido dentro de mi durante 9 meses, no podía, ya que el hospital tenia un reglamento muy estricto en el que los bebes no podían salir de los cuneros por seguridad.
Pasó un día entero antes de que pudiera conocerlo, pero después de la ansiada espera, ahí estaba, frente a mi, el bebe más hermoso y perfecto que mis ojos habían visto. Lloré al cargarlo y observarlo, sentí que el rayo de luz que se asomaba por la ventana acariciaba e iluminaba su perfecta piel. Fue uno de esos momentos fugaces en la vida en los que sientes felicidad plena, y justo un minuto después sentí terror al escuchar a la enfermera decirme: -Aquí le puedes cambiar el pañal. ¿Qué? ¿Pañal?¿Como carajos se cambia un pañal?Nunca en mi vida había cambiado un pañal, y obviamente no estaba lista para hacerlo, ahí, sola sin ayuda de nadie. Quería salir corriendo a pedirle ayuda a mi mamá, Pero mantuve la calma, lo acosté y comencé a hacerlo, no fue tan difícil, de hecho fue tan sencillo que me sorprendí.


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