domingo, 13 de septiembre de 2015

Recién nacido en Casa

 El día que salí del hospital fue hermoso y tormentoso a la vez, justo como el día lluvioso que era. Recuerdo que lo que primero que probé después de la (horrible)comida de hospital, fue una avena y me supo a verdadera gloria.


Recuerdo también estar sumamente afligida por el dolor y las molestias, era increíble que no podía moverme del todo, caminaba muy despacito porque sentía que en cualquier momento se me saldrían los intestinos, o algo dentro de mi se rompería. Tardé casi una hora en subir los escalones palla llegar al departamento de mi mamá, los subí de espaldas, y tomada de la mano en todo momento de mi novio, que parecía solidarizarse conmigo y tenía una expresión de dolor en su cara. 


Finalmente lo logramos, llegamos al que sería nuestro hogar por 40 días, donde pasaríamos nuestros primeros decías de padres primerizos, todo estaba en silencio, se sentía una infinita paz, respire profundo y me senté a contemplar a mi pequeño ser humano.

No pasaron más de 5 minutos cuando alguien toco la puerta y recibimos al primer invitado, en menos de 20 minutos ya habían más de 10 personas en casa y parecía una verdadera fiesta, me sentía profundamente agotada pero a la vez feliz de todas las muestras de amor de mis seres queridos. El merequetengue duro 2 horas más o menos, y las personas se fueron yendo poco a poco, ya cuando quedaban muy pocas comenzó otro pequeño caos, el bebe quería comer.


sábado, 7 de marzo de 2015

Iluminación

Mi parto fue por cesárea y no hubo mayor complicación aunque tuvieron que ponerme anestesia general porque la local no surtió efecto en mi cuerpo. La cirugía duro aproximadamente media hora y desafortunadamente no pude experimentar de manera consciente el nacimiento de mi bebe. Solo recuerdo despertar en una sala de recuperación muy drogada (jajaja), me dijeron que todo había salido muy bien y que mi pequeño estaba súper sano


Después me llevaron a la habitación y tuve un desfile de visitas que hasta ahora no recuerdo bien por que estaba muy muy muy drogada aún, mi pareja estuvo ahí en todo momento, pero aunque  yo moría por conocer a aquel pequeño que había vivido dentro de mi durante 9 meses, no podía, ya que el hospital tenia un reglamento muy estricto en el que los bebes no podían salir de los cuneros por seguridad.



Pasó un día entero antes de que pudiera conocerlo, pero después de la ansiada espera, ahí estaba, frente a mi, el bebe más hermoso y perfecto que mis ojos habían visto. Lloré al cargarlo y observarlo, sentí que el rayo de luz que se asomaba por la ventana acariciaba e iluminaba su perfecta piel. Fue uno de esos momentos fugaces en la vida en los que sientes felicidad plena, y justo un minuto después sentí terror al escuchar a la enfermera decirme: -Aquí le puedes cambiar el pañal. ¿Qué? ¿Pañal?¿Como carajos se cambia un pañal?Nunca en mi vida había cambiado un pañal, y obviamente no estaba lista para hacerlo, ahí, sola sin ayuda de nadie. Quería salir corriendo a pedirle ayuda a mi mamá, Pero mantuve la calma, lo acosté y comencé a hacerlo, no fue tan difícil, de hecho fue tan sencillo que me sorprendí.